Paltas regenerativas: la fórmula para ganar competitividad

Francisco Mena, encargado del salón de la palta en la Fruittrade 2026, comenta que este año el foco se pondrá en cómo esta forma de producir mejora el entorno, la calidad de la producción y genera una diferenciación de mercado. Se mostrará lo que ya se está haciendo en Chile.

PATRICIA VILDÓSOLA ERRÁZURIZ

Ganar competitividad parece la consigna del sector agroalimentario de los últimos años. Ya sea porque se perdió, ante la aparición de nuevos competidores, o porque los consumidores y compradores ponen nuevas exigencias que no solo se refieren a calidad o características propias del producto.

Ahí es donde la producción más ecológica gana terreno. Y en las paltas es una de las opciones que ya se está comenzando a trabajar en el país, comenta Francisco Mena, encargado del salón de la palta y cítricos de la próxima Fruittrade, que Fedefruta realizará, en conjunto con Revista del Campo, a fines de septiembre en los jardines de El Mercurio.

Precisamente es la necesidad de cambiar el paradigma para que la producción satisfaga estas nuevas necesidades, pero que, además, se convierta en una opción de mejora productiva es que este año el foco del Salón de la Palta será la producción regenerativa, comenta Mena, socio, junto a Francisco Gardiazabal y José Torres en Gama, consultora de paltas y cítricos.

“Este año en el programa de la palta, vamos a concentrarnos en el tema de la sustentabilidad y el manejo regenerativo”, cuenta.

El objetivo es profundizar en un tipo de manejo que recién empieza a conocerse para el cultivo.

“La idea es hacer el análisis de qué es lo que se habla cuando se habla de cultivo regenerativo, porque en el título es súper grande, pero ¿de qué se trata efectivamente? En el sector se conoce poco y queremos acercarlo a los productores, que vean de qué se trata, lo que se está haciendo y que es un camino absolutamente accesible que puede traer una serie de ventajas ambientales, productivas y comerciales”, enfatiza Mena.

Para ello, se traerán expertos que desde hace años lo trabajan en distintos cultivos, los que aportarán no sólo el conocimiento respecto de qué se habla cuando se dice cultivo regenerativo, sino también en qué hay que fijarse, en qué hay que poner énfasis y qué funciona. Luego se mostrará lo que vienen realizando ya en la palta en los últimos años, incluido un nuevo proyecto de Gama con 22 productores, que se está iniciando con Biomasoil y el apoyo de Corfo.

—¿Por qué el énfasis en lo regenerativo y no en cómo viene el mercado?

Porque en mercado hay pocas novedades respecto de lo que se mostró el año pasado. Los temas siguen siendo calidad, por ejemplo. Pero, tenemos que mirar el futuro y el futuro está en producir de manera cada vez más sostenible.

Hay un cambio de paradigma de cómo podemos hacer agricultura manteniendo los niveles de producción que tenemos, pero al mismo tiempo integrando mejoras que permitan tener un nivel de impacto menor e incluso mejorando el entorno.

Ahí es donde entra lo regenerativo. Esta es una especie que en Chile se presta de muy buena manera para hacer un cultivo regenerativo.

—¿El país tiene ventajas o condiciones particulares para esto?

Así es. El cultivo del palto en Chile, por ejemplo, no utiliza pesticidas o usa muy pocos.

—¿Entonces, cómo se manejan las plagas?

En general las plagas que hay son muy pocas. Pero, cuando aparecen lo que se hace es que se manejan con la liberación de enemigos naturales, es decir biocontroladores. Y esto se hace desde hace mucho tiempo.

Por ejemplo, le pedimos a los productores que pongan plantas de higuerillas, donde se crían los enemigos naturales de la araña roja. Entonces, cuando ésta aparece, van a donde tienen su huerto chiquitito de higuerilla, sacan de ahí, sus enemigos naturales y los liberan de los paltos. Esto es algo que se viene dando en general en el cultivo del palto en Chile.

Ahora, creo que, además, siempre hemos tratado de apuntar siempre al paso adicional de no hacer aplicaciones de insecticidas. Pasó hace un par de años, cuando entró la palta chilena a China, en que había un problema cuarentenario que era escama blanca. Y había dos opciones, o solucionábamos los problemas de escama blanca con aplicaciones de insecticidas, o lo solucionábamos con enemigos naturales.

Si lo hacías con insecticidas, controlabas la escama; después tenías araña, aplicabas azufre y volvías a tener escama. Ahí se prefirió ir por la vía de los enemigos naturales. Hicimos un proyecto en el que trabajamos con la gente del INIA La Cruz y tuvimos productores que incluso establecieron sus propios laboratorios para hacer enemigos naturales.

La industria de la palta en Chile tiene esta ventaja de que puede trabajar con mucho menos o casi nada de pesticidas.

—¿Qué se ha hecho en paltos a nivel regenerativo?

—Hemos hecho un montón de cosas. Venimos trabajando a nivel de microbiología del suelo, determinando hongos, bacterias, relaciones entre hongos y bacterias.

—Estamos empezando a ver qué relaciones tienen las proporciones de hongos y bacterias con productividad. Estamos determinando también artrópodos del suelo, porque cuando uno se mete en el suelo, no solamente tiene que ver solo cuántas bacterias y hongos tiene, cuántos insectos hay, cuántas lombrices, cienpies, milpies. Hay una serie de insectos y artrópodos que están metidos ahí que tienen que ver con la descomposición de la materia orgánica y con la alimentación también de la microbiología que tú tienes en el suelo.

Hemos trabajado también en eso para determinar qué es lo que hay en cada hectárea.

—¿Por qué tener un suelo vivo podría ser una ventaja para la producción?

Un suelo vivo significa no solo que el palto, el árbol, va a crecer mejor, sino que el producto final —el fruto— también va a tener una mejor calidad. Hoy se sabe que si tú tienes una buena nutrición de todo el sistema, la planta, por ejemplo, llama y atrae a hongos y bacterias que le van a ser funcionales en un momento particular. Entonces, si tienes una buena nutrición de los microorganismos, vas a tener un mejor efecto en la planta y la producción.

—¿Esto significa también menor uso de fertilización?

Efectivamente, porque hemos analizado cómo trabajar con los niveles que tenemos de materia orgánica de manera de poder usarla en la reducción de la fertilización. Diría que hoy estamos con programas que ya han reducido entre 30 y 35% los niveles de aplicación del nitrógeno producto de estas cosas que hemos ido haciendo.

—Se habla de que la palta afecta también la biodiversidad del entorno, lo que tiene un impacto ambiental complejo.

—Mejorar la condición del suelo, reducir el uso de productos, tiene otras ventajas. Estamos en un proyecto con la Universidad Católica de Valparaíso que es un análisis de la biodiversidad de los huertos de planta, donde a través de cámaras trampa hemos determinado qué pasa con los animales dentro de los huertos.

Y ahí nos hemos encontrado con conejos, liebre, roedores, zorros, culebras, zorros, pumas, águilas moras. Es decir, nos hemos encontrado con la cadena trófica completa. Y eso es súper importante porque al final, lo que uno siempre escucha es que cuando tú intervienes un ecosistema, el ecosistema nunca se vuelve a recuperar.

Y lo que nosotros hemos podido ver a través de estas cámaras es que la verdad es que el ecosistema palto le es funcional a la biodiversidad que está ahí presente.

—Pero eso se está viendo a nivel acotado, solo en un huerto…

Hoy lo tenemos determinado en la V Región, básicamente en la zona de Panquehue, que es donde partió nuestro primer piloto, que tenía 12 cámaras trampa. Pero ya hay un proyecto grande, que básicamente va a medir no solo lo que ocurre al interior del huerto, sino también en el entorno exterior para ver cómo interactúan, qué ocurre, afuera del área productiva, aquí son del orden de cincuenta cámaras trampa, que además busca ver los corredores y cómo se mueve la fauna a través de estos corredores.

Todo esto se va a mostrar en el Salón de la Palta, en la Fruittrade.

—¿Avanzar en esto nos permitirá ganar competitividad?

—Primero, esto es a lo que tenemos que ir. Hay una convicción de que somos capaces de desarrollar un cultivo que sea súper sustentable. Eso, además, nos pone en una línea competitiva que además es súper buena, porque podemos aprovechar esta condición favorable que tenemos de poder producir cuidando el medioambiente, pero manteniendo o incluso mejorando los resultados productivos, incluso generando ahorros económicos para el productor —al requerir menos fertilizantes, por ejemplo—, y ofreciendo un producto final sano.

—¿Diferenciación en los mercados?

—Efectivamente. Chile no hace aplicaciones, versus países como Perú que, por sus condiciones naturales, necesitan 10, 12, 15 aplicaciones de insecticidas al año.

—Todo esto nos permite posicionar un súper buen producto en los mercados de destino. Eventualmente esto podría llevarnos a desarrollar una certificación propia, como lo ha hecho la industria de los vinos, por ejemplo.

FEDEFRUTA FEDERACIÓN GREMIAL

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