Viernes 27 de Noviembre de 2020

SAG realiza charla a socios de FEDEFRUTA sobre certificación electrónica para exportación de frutas

Octubre 20, 2011

Con el objetivo de facilitar y promover el comercio exterior incorporando el intercambio electrónico de certificados fitosanitarios con otros países, el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) ofreció para los asociados de FEDEFRUTA una completa presentación respecto del proyecto “Sistema Electrónico de Certificación para la Exportación Hortofrutícola”, iniciativa que se enmarca dentro de las acciones y reformas microeconómicas que lleva adelante el Gobierno a través del programa “Impulso Competitivo”.

Domingo Frez, asesor del SAG en esta materia, se refirió a los objetivos y componentes del proyecto. En específico, dijo que la plataforma busca reducir los procesos manuales y el uso y manipulación de papel, aumentar la seguridad en el manejo de los certificados y en definitiva, rebajar los costos que significa el proceso de exportación, todo bajo un sistema de transferencia electrónica que se realiza mediante aplicaciones instaladas intra países.

“El proceso de certificación tienen varios componentes. La primera parte, comprende todo el proceso de emisión del certificado y que incluye la certificación del proceso productivo. Posteriormente, esa información se envía a una instalación de gobierno o al país de destino por vía electrónica, tras lo cual se recibe una notificación de recepción y luego en el mismo país de destino hacer uso de ese certificado”, explicó Frez en su presentación.

Lo anterior, “facilita el comercio exterior, simplifica el proceso y reduce los tiempos de certificación de exportaciones, disminuye errores y el uso y manipulación de papel, aumenta la seguridad del certificado porque los timbres o autorizaciones pasan a ser incorporados en el documento electrónico, lo que finalmente reduce los costos claramente para todos”, agregó el personero del SAG.

En tanto, acerca de los riesgos asociados a un proyecto de esta naturaleza, Frez comentó que “ponerse de acuerdo y levantar este proyecto requiere de una formalidad que a veces no es tan simple de conseguir con algunos países es más fácil estructurar proyectos”. Otro punto a considerar –agregó-, serían los cambios en las condiciones fitosanitarias y políticas de un país, los temas de financiamiento (por su naturaleza bilateral), distancias, lenguaje, entre otros.

En cuanto a los resultados esperados, el personero del SAG dijo que se busca “desarrollar capacidades internas en un trabajo interdisciplinario y transversal para el SAG. Disponer de una herramienta de infraestructura que permita intercambiar documentos electrónicos y desarrollar aplicaciones y ambientes productivos que a su vez permita emitir certificados y promover una metodología que genere parámetros en tiempos de aplicación y capacitación entre los países”.

Domingo Frez precisó que las distintas asociaciones exportadores del país “han mostrado interés en la iniciativa y hay una disposición a participar y aportar activamente en su desarrollo como trabajo conjunto”.

De igual modo, puntualizó que para el diseño del piloto se optó por México, aprovechando el Tratado de Cooperación entre Chile-México y del cual se está esperando el resultado a la postulación a los fondos, para luego proponer un acuerdo conjunto con China y luego Corea, aunque no se descartó la posibilidad incorporar a Estados Unidos a esta lista.

EVALUACIÓN CRITERIOS DE ACEPTACIÓN

En la ocasión, Rodrigo Astete, Jefe del Sud Departamento de Plaguicidas y Fertilizantes del SAG, se refirió a otra actividad que se enmarca dentro del programa de Impulso Competitivo, la evaluación de los criterios de aceptación y rechazo para las frutas de exportación, explicando que se revisó la normativa de tal manera que fuera coherente con los estándares internacionales en cuanto a los requerimientos fitosanitarios de los distintos mercados de destino.

Al respecto, el personero del SAG comentó que “se estableció un piso mínimo para cumplir con estos estándares”, de manera de conseguir determinar “cómo es la aplicación de normas nacionales y sí acaso éstas eran más exigentes que la normativa que nos estaba pidiendo el país de destino”, explicó.

Respecto de los criterios de aplicación, Astete dijo que cuando se definen plagas cuarentenarias por un país de destino “no existe ninguna tolerancia, es decir, en el proceso de inspección fitosanitario que aplica el SAG, falta que se encuentra una muestra, eso implica el rechazo de la partida”.

En cuanto a las plagas no cuarentenarias, agregó que no pueden exceder en más de un 4% de los frutos. “Si se muestrearon 1.000 frutos no podría excederme en más de 40 frutos. Si eso sucede se aplicaría rechazar esa partida”, explicó el personero del SAG quien precisó que de todas maneras existen excepciones.

En tanto, relacionado con las pudriciones, Astete dijo que se acepta un máximo, en caso de frutos, del 1% y en el caso de la Uva no puede exceder el 5%, existiendo igualmente algunas excepciones.

Frente a la evaluación de los criterios de aceptación y rechazo en materia de inocuidad, Rodrigo Astete, se refirió a las normas que garantizan que no existan frutos con presencia de residuos en cuanto al uso de pesticidas químicos, y también de artefactos que puedan implicar daños físicos al consumidor final.

En síntesis, el personero del SAG sostvo que “para nosotros es importante que los productores conozcan estos criterios de aceptación y rechazo para las frutas de exportación, los cuales alcanzan a nivel de país y volumen exportado alrededor del 2%”.

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