Miércoles 17 de Julio de 2019

Productores de uva de Alto del Carmen: “no estamos en una posición cómoda para enfrentar el futuro”

Abril 2, 2012

El año 2007 cuatro agricultores de la comuna del Alto del Carmen se organizaron con el propósito de defender los derechos en torno al uso del agua frente al auge vivido por la actividad minera en esta zona, fundando la Asociación de Productores de Uva de Mesa de la Comuna del Alto del Carmen (APAC AG.). Desde aquel entonces a la fecha, la organización ha sabido incorporar a sus filas a cerca de 40 asociados, principalmente pequeños productores (85% de éstos poseen entre 1 a 5 hectáreas y el resto de 5 há hacia arriba) transformándose en un referente en la zona alta de la Región de Atacama.

Y es que bajo el alero de la entidad gremial se han implementando importantes campañas que permitieron, por ejemplo, erradicar los focos de mosca de la fruta, brindar asesoría técnica en procura de mejoras a nivel de producción y calidad, y además, construir una relación cercana y colaborativa con el SAG regional. Sin embargo, una materia pendiente, según reconoce su presidente, Nicolás del Río, “ha sido conseguir el apoyo necesario del gobierno para resguardar los derechos medioambientales de una actividad que se desarrolla hace más de 100 años en esta zona del país y que está sufriendo graves problemas producto de una explotación minera que es tremendamente contaminante y que no cuenta con una adecuada fiscalización”.

“Motivados por esta amenaza y por la necesidad de acercarnos a organizaciones mayores que tienen un contacto directo con las autoridades y que permite levantar un canal de comunicación más rápido y eficiente para llegar con nuestras propuestas y necesidades”, explica Del Río, es que APAC AG recientemente tomó la decisión de asociarse a FEDEFRUTA, “cuyo apoyo es fundamental para levantar y hacer crecer nuestra organización que se desenvuelve en un escenario cada vez más complejo”, acota.

-¿Cuáles es la proyección agrícola en Alto del Carmen?

El Valle de Vallenar no tiene mucho más que crecer. Sí es un valle que tiene agua, muy buena cantidad de agua y eso es lo que justamente estamos tratando de resguardar. Hoy día con lo que está plantado, debe quedar no más de un 15% de la superficie para ser plantada, pero probablemente a los niveles económicos que estamos trabajando para esta industria va ser difícil que se complete en el mediano y corto plazo.
Por otro lado, hoy día existe cierto incentivo a empezar a salirse del rubro y más bien vender activos a industrias que están siendo mucho más atractivas como es la minera. El grave problema es que la minería es un negocio que explota un recurso natural no renovable y por lo tanto, en el evento que el precio del producto subyacente baje no tiene mayor valor seguir. La decisión de salir es muy fácil y breve, y por lo tanto, genera en un corto plazo una tasa de desempleo muy grande y eso es lo que el gobierno no ha mirado. Hay que establecer políticas públicas que permitan fortalecer ciertos rubros como la fruticultura que son muchos más permanentes.

-¿Cómo sufren el auge minero y de qué manera lo enfrentan?

La minería está muy cerca de nosotros. Todos nuestros factores productivos se empiezan a mover y obviamente afecta a la mano de obra. No se trata sólo de escasez, sino también de calidad. Mucha gente que trabajaba con nosotros y que estaba muy bien capacitada y calificada en el rubro se fue a trabajar a la minería. Si estuviéramos en una posición más favorable (en relación al dólar) probablemente podría generarse más incentivos para cuidar a esa gente.

Estamos propiciando que el productor sea más eficiente en el uso de los recursos, buscando un mejor aprovechamiento de los mismos, puesto que sustituir con tecnología también se torna complicado, ya que aunque que te permite ahorrar costos de mano de obra, la verdad es que no es fácil, debido a que es un alto costo de inversión inicial y por lo tanto, cuando el negocio está deprimido cuesta tomar las decisiones en relación a invertir en tecnología. En otras palabras, con un dólar deprimido y precios al alza (en relación a mano de obra) no estamos en una posición cómoda para poder enfrentar el futuro.

-¿Qué desafíos se presentan para esta zona?

Esperamos con FEDEFRUTA trabajar para lograr formar un grupo de trabajo que nos permita proyectar una solución portuaria para el norte. Hay muchos desafíos que debemos asumir con los productores frutícolas de esta zona que nos permita abordar ciertos costos y obviamente acceder a mercados. Hoy día no es fácil. Tenemos ciertas limitaciones estructurales para poder acceder a algunos mercados. Hay oportunidades, como Asia y Latinoamérica, pero muchas veces nos vemos restringidos de acceder a estos mercados, no porque no tengamos la fruta, sino porque los costos son todavía importantes. El norte está en una posición poco afortunada respecto de la ubicación de los puertos.

En paralelo, debemos avanzar en fidelizar al cliente final. Ojalá tener contratos no de un año, sino de 3 a 4 años, donde el productor tenga la opción de tomar decisiones de inversión en relación a las ventas que tiene proyectado. Hay que empezar a trabajar en esto también. Las decisiones que un productor adopta son para vender en tres a cuatro años más.

-En otro tema, ¿cuál fue el desempeño de la actual temporada?

La zona de Alto del Carmen es una zona muy temprana en la producción de Uva de mesa, prácticamente igual que el Valle de Copiapó. Por estar en un sector alto y cordillerano, obviamente nos vemos enfrentados a problemas climáticos adversos, que el año pasado afectaron en torno a las 80 a 100 millones de cajas. Esta zona flora en invierno. Entonces, los inviernos y primaveras fríos nos producen problemas. La temporada tenía muy buenas expectativas, sin embargo, los recibidores internacionales, esperaron que se acumular stock y una vez acumulado ese stock, salieron con sus órdenes de compra, lo cual afectó los precios.

Además, Estados Unidos tuvo una muy buena temporada y más larga, por lo tanto, había uva californiana dando vuelta en el mercado hasta finales de diciembre, lo que entró a competir directo con la uva chilena. Asimismo, entraron otros jugadores a la cancha como Brasil y Perú, con lo cual la oferta fue mayor.

-¿Qué lecciones dejó esta campaña?

El norte de Chile ya no es la primera fruta que llega a Estados Unidos. Llegamos con nuestra fruta y en el mercado hay fruta. Hay que empezar a acostumbrarse que las ventanas que habían no las podemos esperar a que se produzcan producto de grande desastres y así optar a mejores precios. Hoy día tenemos que cambiar la mentalidad e ir a la implementación de programas como lo hace la zona sur del país. El norte va tener que acostumbrarse también a eso. Ya no van a estar esperando la fruta nuestra, ya que está la fruta de Perú y Brasil y nos transformamos en una fruta más dentro de la canasta de fruta que va haber disponible en EE.UU.

En relación al financiamiento, ¿qué esperan? –

Sería interesante que el Banco Central saliera a comprar facturas de exportación que están directamente relacionadas con el rubro frutícola. Por otro lado, el Estado que tiene recursos y depósitos en dólares podría a través de las herramientas de financiamiento que tiene en Chile, a través de BancoEstado, otorgar líneas de financiamiento para la fruticultura adaptados a las necesidades y flujos que significa esta industria.

En la medida que seamos capaces de reducir el costo crédito en dólares, de mejorar la estructura de estos créditos vamos a ir alivianando la mochila al productor y dándole periodos de libertad, para que cuando vengan estos períodos que el dólar está bajo, seamos capaces de mantenernos con una flotalidad y número azules que hoy día es muy difícil.

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