Sábado 23 de Octubre de 2021

Jorge Valenzuela, presidente de Fedefruta: “El plan anunciado contra la sequía nos pareció muy corto para el real tamaño del problema”

Septiembre 20, 2021

Entrevista de Claudio Ramírez para El Mercurio de Valparaíso.

Como es lógico, pues se trata de una problemática que se arrastra por más de una década, el gremio de los productores de fruta está inquieto. La crisis hídrica que se agudizó este invierno por la escasez de precipitaciones, sumada al casi nulo trabajo en obras públicas para paliar la problemática como los anunciados embalses, generan preocupación por la situación actual y, sobre todo, por la falta de certezas sobre lo que viene.

“En términos de grandes obras, se ha hecho casi nada”, señala el presidente de la Federación de Productores de Frutas de Chile (Fedefruta), Jorge Valenzuela, quien advierte que en la Región de Valparaíso las hectáreas cultivadas de uva de mesa bajaron de la barrera de las 10 mil, por primera vez en este siglo. “Ahora la Región ha visto un incremento en la superficie de nogales, por ejemplo, de 3.300 hectáreas en 2011 a 7.000 en la actualidad”, dijo.

Recientemente se aprobó el decreto de emergencia agrícola para la Región de Valparaíso. ¿Esto es una solución real para los problemas de escasez que afectan especialmente a la zona central del país?

Hubo dos anuncios por la megasequía y es importante verlos por separado. Justamente, la primera medida de declarar emergencia agrícola por déficit hídrico es positiva, ya que así se pueden disponer de más recursos para los agricultores que están muy complicados con la crisis hídrica. Hay mucho productor que necesita ayuda urgente, por lo tanto, la declaración de emergencia nos parece bien, y siempre vamos a acompañar al Ministerio de Agricultura cuando activa este tipo de instrumentos. El otro tema fue el anuncio que hizo Piñera con el plan contra la sequía, pero nos pareció muy corto para el real tamaño del problema, fue un listado de acciones que han sido anunciadas antes pero que no se han avanzado, como el plan de 26 embalses que este gobierno dio a conocer en junio de 2019, por ejemplo, antes de la conformación de la Mesa del Agua, o la red de plantas desaladoras de agua, un concepto que se propuso en septiembre de 2019.

Pero, ¿destaca algo del plan?

Destacamos puntos del plan como la gestión por cuencas y analizar cada una según su realidad, y también el fondo para promover la investigación. Sin embargo, el plan necesita una bajada importante. Por el anuncio solo sabemos que van a dar un impulso a las desaladoras para las regiones de Coquimbo y Valparaíso, pero no sabemos cuántas son, el monto de la inversión, quienes las construirán y cuánto tiempo va a tomar. Lo que requerimos es que el Estado invierta o atraiga la inversión para este tipo de obras.

¿Lo van a plantear al próximo gobierno?

Como gremio, debemos convocar a los candidatos presidenciales para comprender qué propuestas tienen para enfrentar esta crisis hídrica, y podamos asegurar el consumo humano, la alimentación, el uso de energía, y cubrir todas las necesidades que tiene el país con respecto al agua. Por lo pronto, creemos que la sociedad ha entendido que la sequía es un problema real, y que si no lo atendemos con decisión, vamos a estar muy complicados.

Mucho se habla de la sequía, sin embargo, poco por ejemplo se ha avanzado en la construcción de los embalses y acá en la Región eso es notorio. ¿Piensa que se ha priorizado realmente este tema en los últimos años? ¿Cómo ve la opción de ocupar las aguas grises o la instalación de desaladoras en la zona central?

En términos de grandes obras, se ha hecho casi nada. La construcción de una mega obra como un embalse puede tomar al menos 15 años desde su tramitación, y en la actualidad hay que ver el impacto social y ambiental de instalar infraestructuras así. Entre las propuestas que hemos compartido al ministro de Obras Públicas, antes de la conformación de la mesa del agua, es la construcción de embalses de tamaño mucho más pequeño, según la realidad o las necesidades de una cuenca en particular, y cuyo proceso tome un tiempo menor. Esa ha sido una de las tantas ideas que mostramos a Alfredo Moreno en 2019, pero no ha sido considerada para este plan del actual gobierno. El hecho es que tenemos que repensar la estrategia hídrica con obras de menor tamaño, un plan concreto de plantas desaladoras, recuperación de acuíferos, uso de aguas residuales, y mayor acceso a tecnologías de riego para la eficiencia en el uso del agua, entre otros puntos.

La Región de Valparaíso se planteó entre sus metas estratégicas ser una potencia agroalimentaria. ¿Usted considera que está en riesgo ese objetivo por la sequía y el cambio climático?

En la medida que logremos adaptarnos al cambio climático, y a la escasez hídrica con políticas e inversiones a largo plazo, es posible seguir creciendo. En la Región de Valparaíso estamos trabajando con Corfo y toda una red de apoyo, con el Programa Regional de Fruticultura Sustentable, en el que el tema del agua como el climático son focos importantes. Hemos desarrollado proyectos asociativos de pequeños productores de uva de mesa en Aconcagua, certificados en Comercio Justo exportando directo a los mercados, con conceptos de economía circular y de acceso a nuevas tecnologías. Este programa de Fruticultura Sustentable es tremendamente importante para nosotros, ya que es una guía de lo que la fruticultura a nivel nacional debe hacer para proyectar su futuro.

¿Cómo se proyecta la producción frutícola para la siguiente temporada frente a esta emergencia? ¿Una eventual baja de la producción puede tener una repercusión mayor, a futuro, en los precios a nivel país?

La sequía es una realidad de hace una década y media, es una variable que siempre ha sido importante en las decisiones de las últimas temporadas. En esta oportunidad, los productores tendrán que decidir qué cultivos cosechar o no debido a la falta de agua, y privilegiar los que sean más rentables para sacar adelante la campaña. Tendremos que esperar a noviembre, diciembre y enero para evaluar el tema de la repercusión en los precios, ya que depende de qué cultivos los productores optarán por regar en función de la disponibilidad de agua. Sin embargo, podemos mencionar que la población no tendrá problemas de abastecimiento.

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