Martes 15 de Octubre de 2019

Ciruelas y uvas orgánicas en Aconcagua

Abril 9, 2007

Los cultivos orgánicos van ganando espacio en la agricultura nacional. La buena demanda existente en países desarrollados, sumada al sobreprecio que se paga por esta fruta han convencido a algunos productores en transformar sus campos.

Según la ley chilena (Nº 20.089, de enero de 2006), la agricultura orgánica incluye aquellos productos “provenientes de sistemas holísticos de gestión de la producción en el ámbito agrícola, pecuario o forestal, que fomenta y mejora la salud del ecosistema agrario y, en particular, la biodiversidad, los ciclos biológicos y la actividad biológica del suelo”.

En la región hay varias experiencias. En la comuna de Rinconada existe un huerto orgánico de ciruelas que acaba de terminar su tercer año de transición. “Con esta cosecha acabamos de terminar el período de transformación del campo de convencional a orgánico. Hace 36 meses comenzamos a eliminar el uso de químico y sólo utilizamos compost y productos orgánicos. La próxima cosecha será 100% orgánica con un producto muy diferente al tradicional”, explica Jean Boudeguer, propietario del predio.

Tradición

Boudeguer comenzó a trabajar en el ámbito orgánico hace seis años. Reconoce que tuvo que pagar el noviciado en sus primeros proyectos, y que por desconocimiento perdió bastantes recursos financieros. “Era una forma de producción absolutamente diferente y había poca disponibilidad de información. Tuve que recoger experiencias y estudiar mucho más sobre este tema”.

La inversión inicial para reconvertir un predio es fuerte, producto de la utilización de compostaje, inserción de controladores biológicos y el costo que implica certificar que el campo produce de forma orgánica.

El tercer año de transición del huerto de 20 hectáreas de ciruelas terminó el proceso con cero faltas, resultado que faculta a la empresa a poder vender su producción bajo el sello orgánico.

Esta temporada se cosecharon 350 mil kilos que se exportaron como ciruelas orgánicas en transición. El rendimiento normal de un huerto convencional de ciruelas es 15 a 23 mil kilos por hectáreas, “mientras y aunque no se crea mucho, un campo orgánico puede superar estos rindes”, asegura Boudeguer.
La producción de ciruelas orgánicas tiene como principales destinos Estados Unidos, Inglaterra, Alemania, Holanda y el norte de Europa. La idea del productor es comercializar el descarte de fruta de exportación para producción de jugos, pulpa o alimentos para lactantes.
Uva orgánica

Jean Boudeguer también tiene parronales orgánicos. Con 30 hectáreas en Calle Larga, este año comenzaron a exportar uva orgánica vía aérea a Canadá. “Despachamos la variedad perlone. Con muy buenos resultados… a un precio muy por sobre la uva convencional. También exportamos unas 13 mil cajas de la variedad crimson seedless a Canadá y Holanda”, afirma.

El empresario plantó los parrones en una ladera donde anteriormente no existía ningún tipo de cultivo, situación que le favoreció a adelantar el proceso de certificación.
Como balance, hace hincapié en la demanda existente para la producción generada en forma orgánica. En el mercado mundial de la fruta convencional, el crecimiento gira en torno al 1% ó 2%, mientras que el incremento orgánico asciende al 30%. “Claramente existe una fuerte demanda que pensamos que podemos satisfacer en forma importante. Aparte está el diferencial de precios que es muy relevantes, lo que permite costear la inversión inicial y salvar un negocio de escasa rentabilidad como es el de la exportación de fruta tradicional”.
El productor cuenta que sus próximos pasos serán avanzar en poscosecha para llegar a los diferentes destinos sin problemas de pudrición. Para ello, trabaja con bolsas de atmósfera modificada.

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