Jueves 20 de Septiempre de 2018

Realidad comercial de tomates y pimientos

Diciembre 23, 2008

¿Qué tiene en común el tomate y el pimiento? Lo primero es que ambos son hortalizas, cuyo principal destino es el mercado interno. Además son producidos en cantidades considerables en las comunas de Quillota y Limache. Y, como tercera característica en común de acuerdo a la producción regional, los dos productos tienen problemas de comercialización.
Pudiesen parecer dos verduras más del montón que se transan en nuestro pequeño mercado interno. Pero cuidado porque sólo el tomate representa en Chile un negocio que sobrepasa los US$ 300 millones, una cifra demasiado sorprendente como difícil de digerir.
Otro dato: en pimientos, la oferta en supermercados baja y se puede subir, considerando que esta hortaliza está incorporada dentro de la dieta nacional.
Como una forma de analizar las potencialidades de tomates y pimientos, tanto en el mercado interno como en del exterior, ProChile, Hortach y el Nodo Agroalimentario organizaron un taller técnico que trató estos temas en la Facultad de Agronomía de la PUCV.

Gigante en Chile

Uno de los principales expositores fue Gonzalo Briones, gerente general de Tomaval una empresa que produce 5 millones de kilos de tomates hidropónicos, con experiencia en venta en Chile y en exterior.
Su primera conclusión es clara. "En este momento, no existe ninguna posibilidad de exportar tomates por las exigencias de fumigación. Al producir con malla se puede, pero a un costo altísimo. A esto se suma que los fletes aéreos siguen estando carísimos". Pero para llegar a esta aseveración tan lapidaria se realizó un completo análisis de la industria del tomate.
El 100% de la producción nacional de consumo fresco se vende en el país. "Sin duda que nos duelo mucho esta situación a todos los productores. Hemos trabajado con el SAG, ProChile y se han creado dos Comités de Tomates que han tenido muchas ganas y poca fuerza", agrega Briones.
Esta producción de abastecimiento ha llevado a que se haya disminuido la producción. En torno al 30% de la producción destinada a tomates bajo invernaderos desapareció o fue reemplazada por otro cultivo. ¿Qué sucedió? En 1998 de las 1.100 há dedicadas al cultivo de tomate en Chile, unos 20 millones de kilos de tomates de primera calidad se exportaba a Argentina, negocio que sostenía una 300 há.
La crisis del "corralito" terminó este negocio y hasta el día de hoy no se ha vuelto a desarrollar.
Hoy existe un protocolo para exportar a Estados Unidos; sin embargo, la fumigación con bromuro de metilo -debido a la presencia de la plaga polilla del tomate- es un escollo insalvable para la calidad del producto.

Mercado interno

El mercado interno ha crecido, de acuerdo a la expansión de la economía y el ingreso de los habitantes del país.
Lo tradicional es que las compras se inclinen hacia un tomate que presente una adecuada presentación (calidad y color), aunque el consumidor deja de manifiesto el deseo de contar con un producto que se asemeje al sabor que tenían los tomates que se cultivaban antes de la "revolución de las variedades larga vida", que permiten frenar la maduración rápida de la hortaliza. "Esto se da por la internacionalización que ha tenido Chile, cuando se tuvo un dólar bajo, mucha gente viajó y vio distintos tipos de tomates en los supermercados del mundo… tomates con la característica del sabor. Es así como se nota una tendencia a la exigencia de un producto de calidad durante los 365 días del año", asevera Gonzalo Briones.
Hoy unos pocos productores concentran la llamada "venta segura", que es la que se realiza en supermercados, cadenas que cada día más endurecen sus requerimientos para comprar la hortalizas, con peticiones como registro sanitario, antecedentes de la empresa proveedora y evidentemente el pago de un IVA completo.
Pero también existe otra opción que acapara nada menos el 80’% de las ventas nacionales, como son las ferias libres. Se reconoce su importancia, pero también tiene sus detractores. "Este 80% del tomate que se produce en Chile se vende irregularmente, con cero IVA; con muchos productores que no entregan condiciones mínimas a sus trabajadores ni se pagan leyes sociales", asevera Gonzalo Briones.
Justamente este factor implicaría -a juicio del agricultor- la fuerte diferencia de precios que existen en ferias libre y supermercados.

Falta por madurar

La industria del pimentón tuvo un buen momento hace cinco años, cuando se lograron buenas experiencias con la exportación en fresco. El negocio duró hasta cuando el dólar se desplomó.
A diferencia del tomate que tiene una pobre postcosecha, el pimiento en considerado como un "gran viajero", por lo que presenta buenas condiciones para ser despachado a los mercados internacionales. Pero las posibilidades pasan, sin duda, por la variabilidad del tipo de cambio.
Como potencialidad se puede mencionar que en el mercado interno, el producto tiene un bajo consumo. El chileno como poco pimentón, incluso un 15% menos que Argentina. "Acá hay un potencial. Se debe aprovechar de instruir al mercado sobre un producto que puede estar en todos lados de la dieta. Para apreciarlo, la gente lo debe ver en los supermercados", aconseja Gonzalo Briones.
Además en Chile existe una bajo conocimiento productivo y una diferencia abismante en cuanto a la calidad que producen otros países.
El otro problema es que existe una alta variabilidad de precios entre los meses invierno y los del verano, cuando sale la cosecha del pimentón botado, destinado con fines agroindustriales. Cuando este producto llega al mercado, los precios decaen automáticamente, incluso hasta 20 veces menos del producto bajo invernadero destinado a fresco.
¿Perspectivas? Chile tiene grandes posibilidades con su producción de contraestación en los mercados de destino, como Estados Unidos. Aparte que Chile tiene costos más baratos de exportación, que incluso México y no tiene problemas de plagas, por lo que no debe realizar algún tipo de tratamiento cuarentenario.

Debilidades

La gran brecha que existe hoy en la producción de tomates y pimientos es la tecnología. En el seminario se hizo énfasis en que las inversiones se han realizado son sólo para protegerse contra las enfermedades del medio ambiente y no que se hay buscado producir mejor y en busca de un mejor sabor.
¿Qué demandará el futuro? Según Gonzalo Briones, la demanda se concentrará en un tomate "estructural" durante los 12 meses del año y dónde poco importará el mercado de origen. "Puede ser producido en Quillota, Arica, Perú o Isla de Pascua… dará exactamente lo mismo. Al mercado lo que le interesará es contar con el tomate porque el nivel de lealtad que tiene el mercado es nulo".
Otro aspecto que se debe trabajar es que se ha sido incapaz de llevar a un punto de crecimiento la demanda interna por tomates y pimientos. Se trata de una infinidad de productores, de todos los tamaños, que nunca han sido capaz de organizarse y trabajar por potenciar la industria.
Pero ambos cultivos cuentan con la ventaja de las pocas posibilidades de importación que existen en nuestro país, situación que entrega tranquilidad a la venta en el mercado local.

Tomates

-El negocio del tomate en Chile genera más de US$ 300 millones.

-La producción de tomates en Chile alcanza un promedio de entre 150 mil y 200 mil toneladas por hectárea, uno de los mejores registros del mundo.

-Se pueden buscar mercados para cercanos para exportar tomates, tales como Brasil. Sin embargo, se debe llegar con tomates de calidad (sabor y presentación).

Pimientos

-Es considerado como un "gran viajero", por lo que presenta buenas condiciones para ser despachado a los mercados internacionales.

-Existe una alta variabilidad de precios locales entre los meses invierno y los del verano, cuando sale la cosecha del pimentón botado, destinado con fines agroindustriales.

-Chile tiene grandes posibilidades con su producción de contraestación en los mercados de destino, como Estados Unidos.

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