Miércoles 2 de Diciembre de 2020

Precios de alimentos y bebidas alcohólicas aumentan hasta 50% en cuatro años

Octubre 23, 2017

Según el IPC, el costo de la vida en Chile ha aumentado en torno a 15% entre octubre de 2013 y septiembre de 2017. No obstante, algunos de los productos más consumidos, como paltas, lechugas, detergentes o el papel higiénico, más que han duplicado esta alza. ¿Qué compensa este incremento? La caída en los precios de productos electrónicos y vestuario.

¿Ha quedado con la impresión cuando va al supermercado que paga mucho más que antes por los mismos productos? Esto parece una obviedad, considerando que el costo de la vida ha crecido 15% en los últimos cuatro años. Sin embargo, algunos de los productos más consumidos por los chilenos han aumentado su precio muy por sobre este promedio.

“El Mercurio” analizó la variación de los precios de 360 productos, tomando como base los datos publicados por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) para el cálculo mensual del Índice de Precios al Consumidor (IPC) en octubre de 2013 y septiembre de 2017, un período de cuatro años.

Esto muestra, por ejemplo, que la división “Alimentos y Bebidas no Alcohólicas” ha aumentado su precio en 18,2% en dicho período. Así, productos como las paltas muestran un incremento de 50,3%, al igual que las naranjas (47,9%), la mantequilla (39,5%) o las lechugas (38,2%). En tanto, el ítem “Bebidas Alcohólicas y Tabaco” ha subido 34,3%, impulsado por el alza de los cigarrillos (46%), pisco (31,4%) y cerveza (31,2%).

En la misma línea, servicios básicos como la electricidad, el agua potable; el arriendo de viviendas; medicamentos; estacionamientos; transporte escolar, y la enseñanza en centros de formación técnica también han aumentado por sobre el promedio (ver infografía).

Menor producción y mayor demanda incrementa precios de la palta en Chile

Una de las alzas más ostensibles se da en las paltas, que dentro de la canasta tiene una alta ponderación. El gerente general del Comité de Paltas Hass de Chile, Juan Enrique Lazo, explica que la demanda mundial por este producto crece a una tasa mayor que la producción. “Se suma a esto la baja producción interna, debido a la larga sequía que arrasó con cerca de un 30% de nuestra superficie plantada”.

Desde la Oficina de Estudios y Políticas Agrarias (Odepa) reconocen que este producto experimentó su mayor alza hace dos años, cuando hubo escasez en el mercado interno, y que “los buenos precios externos orientaron la producción a las exportaciones”.

Además, ha habido shocks externos, como la escasez de este año en México y California, lo que ha impulsado los precios, explican desde el Departamento de Estudios de la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA). Junto con esto, señala el gerente general de la Federación de Productores de Fruta (Fedefruta), Juan Carlos Sepúlveda, “el consumo de paltas en el mercado local ha aumentado de 2,5 kilos en los años 90 a casi 5 kilos en la actualidad”.

Por estas razones, desde el Comité de Paltas Hass aseguran que “al menos” los precios debieran mantenerse en los niveles actuales “con una proyección probable al alza”.

Variación de precios de frutas y verduras tiene un efecto estacional

Lo que ha ocurrido con las paltas no se replica en otros productos agrícolas. De acuerdo a lo que plantea el gerente general de Fedefruta, el alza no refleja la realidad que se da con los precios en el mercado mayorista. “Hay una distorsión respecto del precio final que se ofrece en las ferias libres o en los supermercados. Eso da para una discusión aparte”, explica.

La gerenta del Departamento de Estudios de la Cámara Nacional de Comercio, Bernardita Silva, dice que este fenómeno tiene relación con cuánto quiere marginar el comercio minorista respecto de cuánto le costó el producto. “La demanda también influye, porque si pones un precio que nadie te compra, te ves obligado a bajarlo. La oferta, la demanda y los márgenes van a determinar el precio final”, sostiene.

Para Sepúlveda, la ocurrencia de sequías o la estacionalidad es otro elemento para justificar el alza de algunos productos agrícolas. Y cita el ejemplo de lo que ocurre con los tomates. “Tienen un precio distinto si se traen desde Arica, se producen en invernadero en Quillota o al aire libre en Rengo”.

El caso del alza del arroz, otro producto de alta ponderación en la canasta del INE, es distinto. Según la Odepa, el mercado doméstico es abastecido en 55% con producción externa; por tanto, tiene un comportamiento de precio acoplado a los valores internacionales y al valor del dólar, y ambos parámetros han tenido una tendencia al alza en los últimos años.

La SNA añade que la cotización del arroz en el mercado externo se ve impactada por las diferentes políticas de los mercados productores, como China, Indonesia o la India. No obstante, aclara, “el precio al consumidor también obedece a las diferentes estrategias industriales de las arroceras”.

Aumento de ingresos de chilenos ha incidido en menor ponderación de los alimentos

Considerando los cambios en los hábitos de consumo de los chilenos, la canasta del IPC se modifica cada cinco años; el último fue en 2013. Según el economista de Rojas y Asociados, Patricio Rojas, esa es la razón por la cual la variación de los alimentos no impactó en el promedio general del IPC. “Años atrás, la ponderación que tenían los alimentos era fuerte, porque gran parte de la familia chilena gastaba todo su presupuesto en alimentos. Hoy eso no ocurre. A medida que las familias han elevado su nivel de ingresos, el porcentaje de lo que gasta en alimentación va bajando. Eso no quiere decir que come menos, sino que vamos consumiendo otras cosas”.

De acuerdo al profesional, conforme la economía chilena ha ido creciendo, la gente ha podido acceder a la compra de bienes manufacturados que antes eran más inaccesibles. “Ahora hay más gente que tiene auto y puede comprar bienes durables como televisores, línea blanca, teléfonos, cosas que antes no estaban en la canasta promedio y hoy se han sumado”.

 

Globalización explica cambio de paradigma

Para Rojas, la globalización, la reducción de los costos de transporte y el uso de mayor tecnología para la manufactura de estos productos permiten una caída de los precios.

“Hoy, para poder vender, hay que ser competitivo y los márgenes se han reducido. En ese contexto es donde los precios se han ajustado. Cuando hay un precio que está relativamente alto, inmediatamente aparece alguien que dice yo lo exporto o me pongo a producir lo mismo”, expresa.

Pese a que el economista reconoce que hay sectores donde aún existen barreras de entrada, produciéndose ciertos monopolios, “en la medida en que se esté ampliando la posibilidad de ingresar a nuevos mercados, los precios se empiezan a ajustar en todos lados”, admite.

Este cambio de paradigma -según Rojas- explica por qué la inflación en el mundo es mucho más baja que hace unos años. “En la región solo Venezuela tiene una inflación alta. Brasil tiene bajo un 4%, Argentina está bajando la inflación paulatinamente. En términos generales no hay mucha inflación en el mundo y eso es parte de este fenómeno”.

Según el economista senior asociado a ClapesUC Luis Gonzales, la metodología que emplea el INE para la estimación de los ponderadores de la canasta de consumo que conforma el IPC es bastante estándar, pero al actualizarse cada cinco años no permite capturar los cambios de hábitos de los consumidores chilenos con la suficiente frecuencia.

Además, el experto revela un problema con la cobertura de la encuesta, ya que bajo el actual formato se asume que el costo de los productos (alimentos, energía, salud, transporte, etc.) es en promedio el mismo para todas las regiones de Chile.

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