Martes 21 de Agosto de 2018

Luis Schmidt: “La temporada agrícola 2005 termina con un crecimiento en exportaciones de 9%”

Octubre 24, 2014

En su balance del año, el presidente de la SNA y Fedefruta, Luis Schmidt, destacó el notable crecimiento experimentado por las exportaciones agrícolas, señalando el caso del vino, que ya bordea los US$ 1.000 millones exportados, y el de sectores emergentes, como carnes bovinas y lácteos que mostraron tasas de crecimiento superiores al 50% respecto del año 2004. También destacó la fruta, cuyo volumen exportado ha llegado a alrededor de los US$ 2.000 millones anuales, cifras que dan cuenta de un sector dinámico, que invierte y que ha logrado posicionarse en sofisticados mercados y cadenas de distribución en países desarrollados, lo que sin duda es motivo de orgullo para nuestro país. Sin embargo, señaló, la violenta caída experimentada por el dólar durante el año ha puesto en serio riesgo estos logros.

Como aspecto positivo, Schmdit puso de releive el acuerdo firmado con China, que abre importantes oportunidades para la agricultura. También constituyen avances relevantes en este sentido el acuerdo parcial con India, como un primer paso para ingresar a este gran mercado, y los auspiciosos anuncios de las futuras negociaciones con Japón para alcanzar un TLC.

“Otro tema importante fue la toma de conciencia generalizada entre los chilenos respecto a la posibilidad cierta de convertir a Chile en una potencia agroalimentaria y generar, de esta manera, un nuevo sueldo para el país, menos volátil e impredecible que el cobre”. En efecto, según sus estimaciones, antes de una década Chile podría llegar a vender 17 mil millones de dólares y estar entre los 10 primeros del orbe. “No hablamos de vanas ilusiones. Quienes estamos en contacto con los mercados, sabemos que tenemos una oportunidad única que no debemos desaprovechar, ya que tenemos los atributos que nos permiten ser líderes”.

Destacó como un hito de 2005 la inauguración de la Bolsa de Productos, que contribuirá a dar estabilidad a los mercados sectoriales y que se constituirá en una valiosa herramienta financiera para la actividad agrícola. Aseguró que entre los beneficios que otorgará esta Bolsa a un agricultor será que, en base a sus contratos de venta, éste podrá adquirir capital de trabajo para su proceso productivo; financiar la espera de un mejor precio para sus productos, más allá del período de cosecha y descontar sus facturas de venta sin intermediarios, en un mercado financiero abierto y accesible para todos. “El agricultor podrá saber, además, el precio real de sus productos y, a futuro, comprar opciones y futuros para cubrir sus riesgos de precios y de monedas”, dijo.

Un aspecto preocupante para el sector fueron los malos resultados mostrados por el trigo y el maíz en la cosecha 2005, cuyos precios fueron extremadamente bajos y repercutieron en fuertes caídas de las superficies sembradas en ambos cultivos, 30% menos en trigo y 10% menos en maíz.

Proyecciones y desafíos 2006

Luis Schmidt indicó que la temporada agrícola 2005/2006 comienza en medio de un escenario de incertidumbres.

“La sostenida caída del precio del dólar -sin que la autoridad dé señales alentadoras- es un impacto fuerte para el sector que exportó 5 mil millones de dólares en el 2005. La caída del dólar no sólo afecta a los rubros emergentes, sino también a aquellos que ya están consolidados porque se están paralizando las inversiones y poniendo en jaque los índices de empleo sectorial”, informó Schmidt. Recordó que producto del menor tipo de cambio, en el último año el sector ha visto reducidos sus ingresos en $300.000 millones. A ello agregó un tema pendiente de solucionar, la rigidez del costo de mano de obra que “no es compatible con la política cambiaria de flotación libre, que ha llevado a que el salario de la mano de obra no calificada se ha incrementado en 60% en dólares desde el año 2003, afectando a la agricultura, sector intensivo en el uso de mano de obra”, dijo.

Otro tema que a su juicio plantea un desafío, es la falta de conciencia por la regionalización. “Las seis regiones más pobres del territorio son agrícolas”.

“No puedo dejar de mencionar” señaló también “el gran desafío que representa para el sector el mejorar el acceso a financiamiento de la agricultura y nuestra preocupación por la disponibilidad de trabajadores calificados para un sector que cada vez trabaja con mayores exigencias tecnológicas”.

“En síntesis, debemos preocuparnos de consolidar nuestra apertura económica, sobre todo corrigiendo aquellas restricciones internas que nos impiden incrementar nuestros niveles de competitividad en mercados que serán cada vez más complejos. Entre ellas, el bajo tipo de cambio, la inflexibilidad laboral, la desigualdad en la calidad de vida en regiones respecto de la ciudad, los bajos niveles de educación en regiones y la falta de acceso a financiamiento adecuado”, sostuvo Schmidt.

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