Domingo 22 de Abril de 2018

Infraestructura: 6 debilidades que afectan la competitividad

Abril 16, 2018

Si bien Chile es uno de los países mejor conectados de América Latina, todavía existen deficiencias en vías pavimentadas, acumulación hídrica y puertos que impactan en la competitividad del agro. 

El avance de la infraestructura en Chile en los últimos 25 lo ha posicionado como uno de los países mejor conectados de Latinoamérica, de acuerdo con los datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

Sin embargo, el informe “Brechas y estándares de gobernanza de la infraestructura pública en Chile”, del mismo organismo, sostiene que si bien las acciones realizadas han tenido claros beneficios para el desarrollo del país, “las opciones de inversión futuras pueden ser más difíciles de llevar a cabo y los márgenes de ganancia pueden ser más bajos”.

Además, señala que una limitante para el desarrollo de la infraestructura de Chile es el centralismo. “Si bien el acceso a la mayoría de los servicios básicos de infraestructura en Chile es universal, existen diferencias significativas de calidad entre diferentes regiones y municipalidades”, indica.

Dentro de eso, una tendencia ha sido la postergación de las principales necesidades del sector rural y agroproductivo, como carreteras y puertos, la energía y los sistemas hídricos, entre otros. “Por un lado queremos ser país desarrollado, pero tenemos una falta de inclusión en algunos temas que es abismante”, expresa el presidente de Fedefruta, Luis Schmidt.

Para los expertos las principales debilidades o necesidades del sector son las que se detallan a continuación.

1 MÁS VÍAS PAVIMENTADAS

Si bien nuestro país puede afirmar tener un sistema de carreteras de alta calidad y bien mantenido, “aún persisten regiones agrícolas y especialmente sectores rurales con serios déficit en caminos, puentes y conectividad en general”, expresa el secretario general de la SNA, Juan Pablo Matte.

Chile tiene 82.133,78 kilómetros de red vial, de la cual el 39,9% es de ripio, el 21,6% es de asfalto y el 19,6% es de tierra, según estudios de 2016 realizados por la Dirección de Vialidad.

De la Región de O’Higgins al sur es donde se encuentra la mayor cantidad de problemas por fallas y falta de pavimentación de caminos. Sin embargo, las regiones del Biobío, de La Araucanía y de Los Lagos, son las que tienen el número más grande de vías sin pavimentar, con un promedio de 8 mil kilómetros, según cifras de 2016. “La zona sur, que ha ido modificando su matriz productiva, necesita un gran impulso que acompañe el esfuerzo privado”, indica Matte.

La falta de caminos asfaltados limitaría la competitividad, el desarrollo y producción de los alimentos. “Afecta los tiempos de traslado y calidad de los productos (daños de frutas, estrés y hematomas en ganado), así como los costos para los transportistas por desperfectos”, señala el gerente general de la Sociedad Agrícola y Ganadera de Osorno (SAGO), José Antonio Alcázar.

Un trayecto de solo cuatro kilómetros con hoyos, provoca daños a la fruta por golpes de entre el 10% y el 15%, según el presidente de Fedefruta, Luis Schmidt.

A pesar de que se ha hecho un esfuerzo por aumentar la superficie con pavimento en zonas rurales, los expertos insisten en que las necesidades del agro siguen siendo urgentes y que se debe adecuar la inversión. “Las carpetas no cumplen las capacidades necesarias para el paso de camiones de 40 toneladas. Hoy las máquinas son cada vez más grandes y los puentes y las vías de comunicación siguen siendo las de hace 40 años”, critica Alcázar.

2 MÁS ACUMULACIÓN HÍDRICA

La demanda por agua sigue creciendo, tanto por la mayor urbanización como por el incremento de la superficie plantada. A ello se suma que el cambio climático ha disminuido la disponibilidad del recurso. “De continuar acentuándose se producirán restricciones hídricas más agudas de las que ya se observan en algunas regiones”, señala el presidente de Asoex, Ronald Bown.

Según estimaciones del Minagri, al 2030 se estima una superficie cultivada bajo riego entre 1,1 y 1,3 millones de hectáreas. Solo la superficie frutícola bajo riego será de aproximadamente 507 mil a 583 mil hectáreas. “En base a esto se puede estimar que los requerimientos de recursos hídricos serán mucho mayores que los actuales y que los proyectados”, expresa Bown.

Lo complejo es que actualmente, durante el período invernal, cerca del 85% del agua dulce se va al mar sin un uso productivo. “Es una enorme irresponsabilidad. Es imperativo acelerar el proceso de implementación de embalses para la producción”, comenta, Juan Pablo Matte. Agrega que se deben considerar puntos de infiltración de napas subterráneas y mecanismos para la distribución del agua del país -como las carreteras hídricas- y acelerar el proceso de riego tecnificado.

“Este tipo de medidas hacen falta para agrandar la oportunidad que tiene Chile de ser un gran país productor de alimentos”, indica Luis Schmidt.

3 MEJORAR LA CAPACIDAD PORTUARIA

Según el informe de la OCDE, en la década del 2004 al 2014, la capacidad total de contenedores en los puertos chilenos se duplicó y la productividad del transporte marítimo portuario se transformó en una de las más altas de Latinoamérica.

El problema es que persisten déficits, los que podrían crecer ya que en los próximos 15 años habrá una necesidad de aumentar significativamente la infraestructura de puertos y transporte de carga del sector marítimo, según estimaciones de la Cámara Marítima y Portuaria de Chile A.G.

“Cómo pretendes ser la puerta de entrada y salida hacia los países asiáticos, especialmente China, India, Indonesia, si tienes puertos mal hechos, chicos y que no reciben tal tipo de buque porque no tienen las instalaciones”, critica Luis Schmidt.

Las deficiencias portuarias se suman a los problemas de conecctividad vial de alta calidad con otros puertos. “Cómo es posible que con Argentina, que es un megapaís, tengamos solamente el paso de Los Libertadores que cuando nieva se cierra”, señala Schmidt. Insiste en que falta decisión política para invertir en esto. “Si el Estado y los privados no tienen los recursos, hay que concesionar los puertos”, sugiere el el dirigente.

Mientras tanto, la Dirección de Obras Portuarias insiste en que “ha habido importantes inversiones privadas en los puertos de Valparaíso y San Antonio a través de concesionarios portuarios, lo que ha aumentado la capacidad de transferencia de los puertos, con nuevas áreas y equipos portuarios”. Agrega que existen distintos esfuerzos como el aumentar la capacidad de transferencia de carga refrigerada y desarrollar un nuevo puerto en San Antonio con una inversión de US$ 3.000 millones que incluirá la construcción de un gran molo de abrigo para generar un nuevo sector.

4 POCA CONECTIVIDAD

En ciudades como Santiago, Valparaíso, Concepción e incluso Temuco, la conectividad y el acceso a internet funcionan relativamente bien. Sin embargo, el panorama se complica al salir de esos lugares. “Aléjate 30 o 40 kilómetros y ya no tienes nada. De Rancagua a la cordillera o hacia la costa, tienes que ir arriba de un cerro para poder conseguir alguna señal de internet”, expresa Schmidt.

Para los productores y empresarios agrícolas ello significa perder eficiencia. La accesibilidad al Servicio de Impuestos Internos, el movimiento de animales que pide el SAG o el simple hecho de saber de los mercados o los pronósticos climáticos, son algunas de las necesidades agrarias que solamente se pueden cumplir con cobertura.

“Cuando se trabaja en un lugar sin conectividad significa partir con hándicaps negativos contra otra zona/país que sí la tenga”, dice el secretario general de la Sociedad de Fomento Agrícola (Sofo) de Temuco, Andreas Kobrich. Comenta que la solución son las antenas con ayuda de inversión privada. “Si no es rentable para una compañía, porque el tráfico que existe en tal zona es muy bajo, existe el motivo subsidiario del sistema fiscal que busca corregir las desigualdades”, señala Kobrich.

5 AEROPUERTOS, CLAVES

Si bien alrededor del 90% de nuestro comercio internacional es marítimo, los aeropuertos se han vuelto indispensables para la exportación agrícola de Chile.

Sin embargo, los expertos consideran que esas instalaciones no son suficientes ni han crecido como se requiere.

“Todos los períodos de inicio o término de nuestras cosechas para aprovechar las ventajas comparativas de salir temprano, repercuten en no tener las instalaciones correspondientes”, explica Luis Schmidt.

Y la situación se acentúa en regiones.

“El aeropuerto de La Araucanía es de lo mejor que hay, podemos tener algunas críticas, pero es y fue 100% diseñado para pasajeros. Los accesos no están hechos para carga, así que no hay forma de sacarla por ahí”, señala el secretario general de la Sociedad de Fomento Agrícola (Sofo) de Temuco, Andreas Köbric.

Cree fundamental que la inversión pública vaya por encima de la inversión privada. “Cuando la inversión pública viene detrás de la privada, tenemos un problema”, dice Köbric.

6 BAJAR COSTOS DE ELECTRICIDAD

Chile es uno de los países sudamericanos que tiene la energía eléctrica más cara. Según estimaciones del Centro de Estudio de la Regulación Económica de los Servicios Públicos de la Universidad de Belgrano 2016, la tarifa es de 15,80 centavos de dólar por KWh ($105), por sobre el promedio regional de 10,21 centavos de dólar ($65). A pesar de que en los últimos años el precio de la energía ha disminuido, los expertos indican que la calidad eléctrica en el sector rural todavía no es adecuada. La situación es grave ya que la electricidad representa cerca del 15% de los costos de una producción agroalimentaria. “Es importante continuar avanzando en una mayor eficiencia energética de la cadena frutícola y transitar hacia fuentes de energía renovables no convencionales, todo en el marco de profundizar el desarrollo de nuestra industria basada en conceptos de sustentabilidad ambiental, social y económica”, dice Ronald Bown.

Enfatiza en que el sistema de horas punta le ha traído desventajas a la producción. “Por las características productivas, el sector no puede trasladar su consumo a meses no afectos a esta medida”, explica Bown.

Al respecto, Juan Pablo Matte, señala que “necesitamos mayor fiscalización en la calidad del servicio”.

Fuente: Revista del Campo

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