Sábado 21 de Julio de 2018

Impulsan formación en biotecnología para una fruticultura de clase mundial

Mayo 26, 2009

Representantes de universidades, organizaciones empresariales, consorcios tecnológicos del sector frutícola y gobierno, concordaron a finales de abril un conjunto de prioridades que es preciso abordar para fortalecer la formación de especialistas que contribuyan a una mayor competitividad de la fruticultura chilena desde el aporte de la biotecnología.

Reunidos en un Consejo Público Privado, un grupo de 15 expertos debatieron sobre los esfuerzos que el país debe emprender en formación de capital humano avanzado en biotecnología para el desarrollo de una fruticultura competitiva, que pueda consolidar y ampliar su presencia en los mercados internacionales. La iniciativa se enmarca en un Taller de Articulación Ciencia Empresa, que financia el Programa de Investigación Asociativa (PIA) de CONICYT y que lleva adelante Ideaconsultora, en conjunto con las universidades de Chile, Católica de Valparaíso y de Talca.

En el marco de los objetivos que promueven los Talleres de Articulación, este esfuerzo se orienta a fortalecer la disponibilidad de profesionales especializados que puedan hacer un aporte a la industria frutícola nacional mediante las diversas herramientas que proporciona la biotecnología. De este modo, se busca que esta industria cuente con las capacidades humanas necesarias para hacer frente al conjunto de desafíos en materia de desarrollo de nuevas variedades, sanidad de los cultivos, calidad de la fruta, manejo de postcosecha y requerimientos ambientales, entre otros aspectos en los cuales las técnicas biotecnológicas pueden hacer un aporte de alto impacto.

Una oportunidad de crecimiento

La industria frutícola chilena ha mostrado en la última década un proceso sostenido de crecimiento y diversificación, con una clara orientación exportadora. Hoy estas ventas llegan a alrededor de 100 países, con más de 75 especies diferentes. En la temporada 2007/2008, las exportaciones chilenas de frutas frescas totalizaron un valor de US$ 3.197,3 millones (FOB), superando en un 16% el monto de la temporada anterior. Este aumento viene a sumarse al incremento de más de 100% registrado ya en 2007 frente a las exportaciones del año 2000.

Según un estudio encargado por el Consejo Nacional de Innovación para la Competitividad (The Boston Consulting Group, 2007), Chile tiene la oportunidad de aumentar sus exportaciones anuales de fruta fresca al año 2012, en un monto entre US$ 900 millones y US$ 1.500 millones, según el escenario de análisis. Abordar este desafío hace necesario, entre otros esfuerzos, que el sector sea capaz de aprovechar el conjunto de herramientas que proporciona la biotecnología moderna, que pueden tener un alto impacto frente a los objetivos que el sector requiere alcanzar.

“Para ello –señala Margarita d’Etigny, directora de Ideaconsultora– es necesario que el país cuente con capacidades humanas especializadas en biotecnología frutícola y áreas asociadas, que puedan responder oportunamente a los requerimientos que surgirán desde la industria frutícola, las empresas biotecnológicas, las universidades y centros de investigación y el sector público”.

Generar estas capacidades –agrega Macarena Vio, coordinadora de la iniciativa- “requiere de un esfuerzo que deben abordar en conjunto la academia, las empresas y el sector público, para aprovechar los instrumentos con que cuenta cada uno y generar las necesarias vinculaciones, de manera de formar e insertar a los especialistas que el sector efectivamente necesita”. Es por eso que el Consejo Público Privado, encargado de llevar adelante la estrategia para impulsar la formación de estos especialistas, está integrado por representantes de esos tres sectores clave. El Consejo cuenta asimismo con el apoyo de un Consejo Asesor Internacional, liderado por Fernando Quezada, Director del Biotechnology Center of Excellence Corporation (BCEC) de Boston, Estados Unidos.

Academia, industria y gobierno

En la iniciativa colaboran la Universidad de Chile, la Universidad de Talca y la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, representadas respectivamente por el Vicerrector de Investigación, Jorge Allende; el Vicerrector Académico, Luis Huerta; y el Vicerrector de Investigación y Estudios Avanzados, Sergio Marshall. A ellos se suma el Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA), a través de su Subdirector Nacional de Investigación y Desarrollo, Ernesto Labra.

Como principales entidades representativas de la industria frutícola, integran también el Consejo Rodrigo Echeverría, presidente de FEDEFRUTA; Ronald Bown, presidente de la Asociación de Exportadores; Edmundo Araya, director de la FDF; y los gerentes de los dos consorcios tecnológicos de este sector que hoy operan en el país, Jaime Kong (Consorcio Tecnológico de la Fruta) y Víctor Sierra (Consorcio Biofrutales). Se suma también a ellos Oliver Rickmers, representante de la Asociación Chilena de Empresas de Biotecnología (ASEMBIO).

Como representantes de entidades de gobierno, en este Consejo Público Privado están presentes Gloria Maldonado, subdirectora de Programas en Biotecnología del Comité Innova Chile (CORFO); César Muñoz, director del Programa de Investigación Asociativa (PIA, de CONICYT); Javier González, Secretario Ejecutivo del Programa Becas (MINEDUC); Hugo Martínez, Encargado del Área Biotecnología y Mejoramiento Genético, del Gabinete de la Ministra de Agricultura; y Gabriel Rodríguez García-Huidobro, director de Energía, Ciencia, Tecnología e Innovación del Ministerio de Relaciones Exteriores.

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