Lunes 20 de Agosto de 2018

Durazno conservero: la experiencia argentina relatada en PMA Fruittrade

Enero 21, 2015

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Ver a la industria en forma integral y buscar las variedades que cumplan los requerimientos de la industria son determinantes en el rendimiento del durazno conservero y en la rentabilidad de los huertos.

Así lo explicó Miguel Ojer, académico de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Cuyo, en la XXVII Convención Nacional de Productores de Frutas y Hortalizas de PMA Fruittrade Latin America.

El caso Argentino

Los factores determinantes en el rendimiento industrial de esta especie son el calibre y el grado de madurez, en función de los cuales “se puede construir la materia prima que sirva a la industria”, explica Ojer. Así fue midiendo distintos parámetros como la relación pulpa/carozo; las pérdidas de pulpa en el descarozado y en el pelado de frutos y, el rendimiento en el producto terminado (lata de 485 Kg de materia prima). Los resultados indicaron que las pérdidas en el proceso son inversamente proporcionales al tamaño del fruto y el grado de madurez es determinante en las pérdidas de pulpa durante el proceso del pelado. También hay una relación directa entre el rendimiento en latas/Kg y el peso de la fruta. ¿Qué se busca en la fruta? (ver recuadro).



Nuevas variedades

En la provincia de Mendoza, se cultivan 14 variedades para la industria conservera que se procesan en un lapso de 10 semanas. La mayor superficie la tienen variedades tempranas de las cuales, cuatro corresponden a productores primarios: Pavie Catherine (1.200 Ha), Fortuna (700 Ha), Loadel (800 Ha) y Carson (300 Ha). Las demás están integradas a la industria: Bowen (1.700 Ha), Andross (1.000 Ha), Roos (600 Ha) y Dr. Davis (1.100 Ha).

Para evitar el daño por granizo, los productores evitan cultivar variedades tardías (Rizzi, Everst, Riegels, Hesse, Orange Cling y Sullivan´s Late) complicando el proceso a nivel de industria. Las primeras cuatro semanas hay un sobrestock de fruta temprana pero en las siguientes seis, un déficit de fruta tardía para procesar. Además, en el caso de Fortuna y Loadel (tempranas) no superan las 35 toneladas cuando el mínimo requerido es de 40 toneladas. “Lo que estamos necesitando son variedades tardías que nos permitan alargar el calendario de cosecha y variedades tempranas que reemplace a las que son ineficientes”, señala Ojer.

Los estudios realizados se centran en el rendimiento y calidad de fruta. En éste último, diseñaron una tabla de colores de fondo y de la pulpa para compararlos con la firmeza de la pulpa. La idea fue encontrar una correlación entre lo que ve el cosechero y el interior de la fruta recogida. También analizaron el desempeño de la variedad (y portainjerto) en función de la poda, el raleo de fruta y la gestión de cosecha.

Elección

Hay tres factores decisivos para elegir una variedad de durazno conservero. El primero, su capacidad para producir fruta de gran tamaño. En Ross es mayor (poco más de 7 mm) pese a que madura más temprano; Rizzi es más tardío, tiene alta carga pero la fruta es más pequeña (5 mm). El segundo, la caída del nivel de firmeza en la cosecha. En las variedades tempranas, la fruta gana peso importante (80 gr) a los 80 días después de plena floración (DDPF) con un peak a las 120 DDPF (casi 200 gr.). En cambio, las tardías se mantienen en ese rango inicial hasta 110 DDPF, después sube levemente alcanzando ese peso a los 150 DDPF. Si embargo, el nivel más alto (poco más de 200 gr.) lo obtienen a 160 DDPF. El tercero, la densidad de floración que determina la carga de fruta (ver tabla).



Carga y tamaño

Los factores que influyen en el tamaño de la fruta son: carga inicial, iluminación, época de raleo, carga frutal y combinación variedad/portainjerto. En particular, los que afectan a dicha carga primaria son: densidad floral, intensidad de poda y porcentaje de cuaja.

En las variedades tardías, con altas producciones y densidad floral, la poda debe ser más intensa para regular la carga inicial de fruta. El profesional recomienda dejar “un cargador mucho más corto con un recorrido más cercano a los ejes y una carga que tenga que ver con la potencialidad de la variedad y lo que después se traduce en la producción”. Pruebas con Pavie Catherine mostraron que con una poda más intensa, la carga fue de 280 frutos/Ha y un peso promedio de 142 gr. Al reducir la intensidad, la carga aumentó (351 frutos/Ha) pero el peso disminuyó (122 gr.). Para los productores que no tienen equipos (concentrador) el riesgo es tener mucha fruta pequeña que no se va a procesar. La clave es que el productor sepa “dónde está y hacia dónde apunta para construir la materia prima que va a llevar a la fábrica. De lo contrario, se mete en un problema que después resulta en un mal negocio”, dice.

En las variedades tempranas, con un siclo corto entre floración y cosecha, una poda menos intensa encarece la recolección (US$ 2.164/Ha) versus una más extendida (US$ 2.010/Ha).

Se efectuaron pruebas en huertos con Pavie Catherine, Ross y Riegels (sobre Nemaguard con 833 pl/Ha) con poda larga (sin despunte de brindillas) y raleo de frutos 10 días antes del Inicio de Endurecimiento de Carozo (IEC). En cuanto a la carga, en el primer caso fue de 200.000 a 490.000 frutos/Ha, y en las otros dos, fue de 250.000 a 530.000 frutos/Ha. El peso del fruto disminuyó con la carga y la producción aumentó. En Pavie Catherine, la clave es que “tiene un punto de quiebre con mucho menos carga (350.000 a 400.000 frutos/Ha) que las variedades tardías como Riegels” en función del cual se deben adoptar los manejos para alcanzar los valores de producción destinado a mitades, dice Oje.

Calibre

En las variedades tardías, el efecto de la producción en el tamaño de la fruta es inverso. Ensayos mostraron que Rizzi obtuvo 47,8/ton/Ha y fruta de 65 mm; Riegels anotó 52,2 ton/Ha de 67 mm y Hesse completó 53,2 ton/Ha y con calibres 66. Al calcular el punto de quiebre entre producción total, el peso (PDM) y carga frutal, en Pavie Catherine ocurre entre las 300.000 y 400.000 frutos/Ha; en 75 LD llega en las 400.000 450.000 frutos/Ha. y en Bowen, cerca de los 450.000 ton/Ha.

Tamaño y rangos de maduración

Se evaluó la pérdida diaria de peso (libras) en las variedades tempranas Pavea Caterina (0,52 lbs) y Loadel (0,61 lbs); en las intermedias Ross (0,71 lbs) y Dr. Davis (0,45 lbs) y en las tardías Rizzi (0,27 lbs)., Riegels (0,29 lbs) y Hesse (0,34 lbs). El profesional señala que el error del productor es creer que dejando fruta en el árbol va a ganar más peso pues al hacerlo, se arriesga a aumentar las pérdidas por fruta sobre-madura (que el industrial no recibe).

En cuanto a la firmeza de los frutos, (de 12 a 7 libras), el mayor se vio en Rizzi (18 días), Rieguels (16) y Hesse (14). En tanto, las que anotaron menor tiempo fueron Dr. Davis (10,5), Bowen (10), Pavia C. (9), Loadel (8) y Ross (6,5). Ahora, respecto de la ganancia de peso, las variedades tempranas logran entre 15% y 20% más mientras que las tardías obtienen entre 25% y 27% más de peso. A juicio de Ojer, el productor debiera enfocarse en lograr una mayor integración con el industrial y qué herramientas de manejo le permiten “lograr, a la larga, un mejor valor de la producción que pretender ganar kilos en una variedad que luego va a perder por fruta sobre-madura”.

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