Martes 21 de Agosto de 2018

Cristián Allendes: Ley de Perecibles y Superintendencia de Puertos

Marzo 28, 2014

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Por segunda vez en nueve meses nuestro rubro se vio afectado por otro paro portuario, poniendo en riesgo más de US$4.000 millones en venta de fruta y comprometiendo las cosechas de nuestros principales productos, la uva y la manzana, sin dejar de lado el serio daño a los arándanos carozos y cerezas, a nuestra imagen como proveedor confiable y a miles de productores, exportadores y trabajadores cuyos ingresos dependen de estos meses.

La demanda inicial era el pago retroactivo de la media hora de colación, desde enero de 2005 hasta marzo de 2013, pero con el paso de los días las posturas se volvieron poco claras, una falta de entendimiento que alejó cualquier solución inmediata al resurgimiento de un conflicto ya vivido en abril del año pasado, que en ese entonces provocara pérdidas por más de US$200 millones y que puso en peligro el trabajo de 300 mil personas en el campo.

Esfuerzos para salir adelante hubo varios por parte del sector frutícola. Al estar detenido San Antonio en casi todo enero, productores de uva de la IV Región modificaron sus planes de exportación a última hora, con todo el costo que implicaba reembalar las cajas y dirigirlas a mercados más cercanos por otros puertos. Lo mismo con los de arándano, que debieron detener las cosechas para evitar atochamiento en las cámaras de frío, optar por aviones para exportar e incluso congelar sus frutos, absorbiendo una enorme alza en costos y perdiendo fuertes ingresos.

Estos conflictos internos han hecho que sea imposible cumplir a tiempo con los envíos, poniendo en tela de juicio la seriedad de Chile como proveedor de fruta fresca de contraestación. De hecho, importantes mercados ya están evaluando la opción de comprar fruta a países competidores nuestros. ¿Para qué sirven los Tratados de Libre Comercio si no es posible exportar por paros en los puertos? ¿Seremos capaces de cosechar y lograr precios a la luz de estos eventos? Los productores se preguntan si vale la pena seguir plantando e invirtiendo. ¿Qué haré si tengo ciruelas, duraznos, nectarines o uva, y no puedo despacharlos porque los puertos están cerrados? ¿Y qué pasa si esto se vuelve a repetir?

Ley y superintendencia

Por eso planteamos que el Ejecutivo o el Congreso propicien una ley para que los perecibles no estén afectos a paro, un instrumento legal que asegure el libre tránsito de estos productos durante las huelgas, a través de personal de emergencia en los lugares donde se hayan detenido las labores o mediante turnos éticos. Es un proyecto que hemos propuesto a diversas autoridades y que esperamos se traduzca en una ley imborrable y efectiva, no como muchas que en la actualidad no se respetan.

Además, por el desorden en las relaciones laborales portuarias, evidenciado por falta de diálogo y claridad entre trabajadores y operarios de ese rubro -lo que nuestro juicio provoca la sucesión de estos conflictos-, es que creemos en Fedefruta que debe existir una Superintendencia de Puertos que regule la actividad en los terminales, fiscalice los contratos y se anticipe a estos problemas. Nuestro sector productivo y exportador no puede depender de terceros que, independiente de la validez de sus demandas, ponen en riesgo nuestro sustento y utilizan la fruta como moneda de cambio para ejercer presión.

El acuerdo firmado en enero para terminar con el paro significa un alto costo para el Estado y las concesionarias, pero confiamos en que el Parlamento apruebe el proyecto de ley para concretar el pago retroactivo exigido. Habiendo dicho eso, también se requiere de una formalidad y garantías que permitan a la fruticultura planificar su quehacer sin temor a otra movilización. El funcionamiento de los puertos no puede seguir viéndose afectado por conflictos entre un empleador y trabajador.

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