Martes 16 de Julio de 2019

¿Cómo asegurar el agua para el agro?

Febrero 6, 2019

Reportaje de Revista El Campesino de la SNA

La demanda por alimentos en el mundo crecerá un 70% al 2050, según la FAO, y la gran interrogante es si habrá agua suficiente para desarrollar una agricultura que logre abastecer esta necesidad. El Gobierno chileno ha buscado anticiparse a este problema mediante un proyecto aprobado por la Comisión Nacional de Riego (CNR) que pretende garantizar la construcción de 23 nuevos embalses.

Tanto el ministerio de Agricultura como el de Obras Públicas han hecho patente su disposición a trabajar en conjunto para asegurar el riego para la agricultura y el consumo en las personas en los próximos 20 años. Y así tiene que ser ya que, según Patricio Crespo, ex presidente de la Sociedad Nacional de Agricultura y presidente del Comité de Aguas de la institución, “la actual disponibilidad del recurso no permite pensar en la expansión del agro”. Según su análisis, el país tiene un enorme déficit de obras de infraestructura de riego, si se analiza el nuevo comportamiento climático. Se ha venido atendiendo de norte a sur según nos apremia el cuadro de la sequía y en función de los recursos económicos disponibles”, dice.

Algunos expertos indican que iniciativas como por ejemplo la tecnificación del riego, son ideas que contribuyen a cuidar el recurso hídrico. Sin embargo, la gran tarea estaría en lograr captar el agua que se pierde desde la cordillera hacia el mar, por medio de embalses. “Esta tarea era para ayer, un plan que ya deberíamos estar ejecutando. Es algo urgente, pero el plan viene rezagado, y el agua tiene que estar en la primera conversación de cualquier agricultor”, señala Jorge Valenzuela, presidente de la Federación de Productores de Frutas de Chile, Fedefruta.

La propuesta del Gobierno

De acuerdo a lo informado públicamente, el Gobierno buscará acelerar la construcción de grandes obras de riego y modernizar el sistema de licitación de embalses. Los de Valle Hermoso y Chironta serían inaugurados durante esta administración, y el de Las Palmas y Punilla comenzarían su construcción. Estas cuatro obras asegurarían el riego para más de 71.000 hectáreas.

Frente a este proyecto, Patricio Crespo asegura que se puede hacer más. “Perseverar en la política de bonificaciones de la CNR que permite que los privados, con apoyo del Estado, avancen en la tecnificación de sus riegos, en el mejoramiento de los acueductos y otros, con fuerte impacto en el ahorro del agua, como también en un mejoramiento significativo de la productividad”.

Fernando Peralta, presidente de la Confederación de Canalistas de Chile y miembro del Comité de Aguas de la SNA, señala que el Gobierno debe hacer más, como, por ejemplo, dar apoyo e incentivo para instalar sistemas de medición y extracción de caudales en ríos, canales y pozos.

Para el presidente de Fedefruta, esta iniciativa no es clara y aunque favorecería a los agricultores y productores en general, carece de definiciones clave: “Falta información que aclare las fechas y el inicio de las construcciones, por lo tanto, creemos que el proyecto aún hay que desarrollarlo”. En este mismo sentido, el abogado y director de la SNA, Diego Castro, dice que, “como miembro del Comité de Aguas del gremio creo positivo que se analice y converse el tema, pero esto debe ir necesariamente acompañado de políticas públicas, plazos y medios para concretarse. No basta con hablar y soñar, hay que actuar ahora”.

Valenzuela agrega, que esta idea es completamente insuficiente: “Es sólo parte de una tarea más grande que asegure el riego. Se requieren de muchas más medidas e innovaciones respecto de la gestión de los recursos hídricos en nuestro país. Hay muchas iniciativas que se deben llevar a cabo de forma coordinada y en paralelo”.

Ejemplifica con la ejecución del proyecto de la carretera hídrica, la concesión de embalses de cabecera entre las regiones de Valparaíso y El Maule, la desalinización para utilizar agua de riego, la infiltración de las napas, la recuperación de acuíferos, y el aumento de los recursos de la Ley de Riego para ampliar el uso del riego tecnificado en las zonas frutícolas del país.

El rol de los agricultores y privados

Ser parte de la solución y no del problema. Esa es la clave para que el rubro pueda seguir adelante de manera sustentable. “Si hay que realizar inversiones en tecnificación de riego y embalses concesionados, hay que hacerlo con precios razonables que no generen distorsión en el sistema. Tenemos que ser mucho más proactivos en la gestión del recurso hídrico”, señala Valenzuela.

Por su parte, Castro señala que los agricultores del futuro tienen el desafío de convertir a Chile en una potencia agroalimentaria a través del uso de nuevas técnicas y tecnologías. En este sentido, durante el Encuentro Nacional del Agro (ENAGRO), la SNA informó al Presidente de la República y a la opinión pública en general, del acuerdo de la institución y sus organizaciones afiliadas de concurrir al financiamiento de obras mayores de riego. Se afirmó que existe el instrumento legal para ello, el DFL 1123, y solicitó que se constituyan mesas técnicas en cada cuenca y subcuenca con participación de los privados para evaluar
los proyectos en carpeta.

Para los expertos es fundamental que el mundo privado pueda aportar su visión en base a la experiencia, tanto para la calificación de las urgencias, como para identificar los lugares donde apremian soluciones. “También puede cooperar en un programa de recarga natural de acuíferos, solución que permitiría mantener un buen nivel de reservas en el subsuelo para sortear en mejor forma las contingencias”, indica Crespo. Agrega que “hay que avanzar mucho más rápido y por ello los privados queremos involucrarnos para aportar ideas y financiamiento para implementar las soluciones requeridas para cada caso en particular”.

Fernando Peralta concuerda en que es clave que esta iniciativa se haga con participación del sector privado, en particular con las Organizaciones de Usuarios de Agua, “efectuando las obras con crédito bancario y siendo depositarios del mismo subsidio que se otorga a las empresas concesionarias”. Complementa con la idea de que también es indispensable la asociatividad para así “hacer obras rentables que puedan otorgar servicios de captación de agua, conducción y almacenamiento. Participando en el mercado de derechos de aguas para los mismos servicios”.

Al tratarse de un proyecto que involucra y beneficia a todos los habitantes de las cuencas de la Región y eventualmente del país, los especialistas en el tema indican que estas iniciativas deberían se impulsadas no sólo por el Gobierno de turno sino por el mundo privado y todo el sector agrario.

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