Miércoles 25 de Abril de 2018

Cambiemos el enfrentamiento por el diálogo

Noviembre 21, 2008

Es ya conocido que el paro del sector público, y específicamente del Servicio Agrícola y Ganadero y del Servicio Nacional de Aduanas, paralizó también el proceso exportador frutícola, generando pérdidas que bordearon los US$5 millones diarios.

Esta situación, que ya parece ser repetitiva, me hace recordar aquellos tiempos en los que las diferencias de opinión o creencia eran resueltas mediante la confrontación, la presión y las medidas de fuerzas. Tácticas que sólo nos llevan, de una u otra forma, a situaciones de enfrentamiento, polarización y de suma cero.

Si nos sentamos a la mesa en esas condiciones se produce un desgaste y un efecto final que no es el esperado por ninguno de los dos lados. Pero si nos juntamos para buscar puntos de encuentro entre los objetivos de los trabajadores y los de la empresa (o el estado), para ver cómo nos podemos ayudar mutuamente, se avanza una brutalidad.

En este sentido, si existiera de parte de los trabajadores públicos una comprensión del difícil momento que se viene para el gobierno con la recesión mundial, y si las autoridades públicas se abrieran a reconocer la enorme pérdida de poder adquisitivo que han enfrentado sus empleados, sin duda no habríamos llegado a una paralización que provocó amplios efectos negativos en toda la sociedad chilena.

Al hablar de esto lo hago en base a la experiencia alcanzada durante el funcionamiento de la Mesa Permanente de Diálogo Social y Laboral del Sector Frutícola, que empezó a funcionar a principios de este año y en la que están representados productores-exportadores y trabajadores. En ella nos hemos encontrado con una gran compresión del problema de la fruticultura por parte de los trabajadores y nosotros estamos haciendo un ejercicio de acercamiento para entender las necesidades de los trabajadores y ver de qué forma logramos que ellos obtengan sus objetivos.

Cuando existen esas posiciones en una mesa, hay dialogo. Cuando se genera confianza, no existen las descalificaciones, ni la polarización, ni el tambor fuera de la empresa. Yo creo que en la medida que se van produciendo enfrentamientos y medidas de fuerza se va generando un endurecimiento de las posiciones, que en un pasado afortunadamente lejano nos trajo muchos problemas.

El mundo moderno ha cambiado. Tenemos más información, conocimiento y mejor posición financiera como para producir instancias de dialogo, pero falta lo más importante para sentarse a una mesa a conversar: querer entender a la persona que está al frente. Sin este elemento seguiremos perdiendo el tiempo y el país desaprovechará nuevamente la oportunidad de acercarse al anhelado desarrollo.

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