Domingo 27 de Mayo de 2018

Calidad y promoción, las tareas para los rubros estrella

Enero 2, 2018

Solo en los últimos cinco años, la superficie plantada con nogales, cerezos y avellanos europeos se ha duplicado en el país, con huertos que en algunos casos aún no producen frutas o que no han entrado en plena producción. Todo ello los han llevado a perfilarse como frutales que liderarán en superficie en los próximos años y, en comparación con los consolidados, como las manzanas, uvas o paltas, el aprendizaje ha sido rápido.

Eso ha implicado el desarrollo de una cadena logística especializada para cada uno. Sin embargo, todavía existen cuellos de botella por abordar, como asegurar que todos los productores se enfoquen en la calidad, aumentar la capacidad de las plantas para procesar los crecientes volúmenes, desarrollar nuevos mercados y unir esfuerzos entre productores y exportadoras.

Estas tareas son las que los productores de avellanas, de cerezas y de nueces plantean como sus principales desafíos en 2018.

UNIÓN GREMIAL

Con la idea de abordar en conjunto los temas de investigación, innovación y desarrollo de mercados, los miembros de ChileNut -que agrupa a los productores de nueces- y la Chilean Walnut Comission -que reunía a los exportadores- se aunaron en un gremio único, bajo el nombre de ChileNut.

Si bien operarán con dos comités, uno productivo y otro de comercialización, tendrán un directorio único que se reunirá mensualmente para recoger los temas de interés comunes.

“Yo no me acuerdo de un producto que haya crecido tan rápido en volumen plantado en Chile como las nueces. En siete años llegamos a ser el segundo cultivo más grande del país, por lo que tenemos que crecer en los procesos internos y enfocarnos en mantener nuestra calidad”, explica el nuevo presidente de ChileNut, Nicolás Di Cosmo.

El ejemplo es un referente para los productores de avellanas. Si bien es una industria nueva, que hasta ahora tiene un único poder comprador -AgriChile, del grupo Ferrero- también comienza a surgir la idea de unión.

“Una de las falencias importantes que hay en las avellanas es la poca agrupación. Desde las asociaciones salen nuevas formas de comercialización, canales de distribución, negociaciones con poderes compradores y un montón de cosas, como exigir calidad y desarrollar investigación y desarrollo”, asegura Andrés Reyes, productor y dueño de AgroReyes, empresa que provee más de mil hectáreas de plantas de avellano europeo al año y que ya asesora a unas cinco mil hectáreas.

También cree que serviría para exigir que la industria de agroquímicos se ponga al día con las avellanas, ya que la mayor parte de los productos disponibles no cuentan con indicaciones especializadas para esa especie.

“Estamos ocupando productos altamente tóxicos porque son eficientes, pero hay que buscar amistad con el medio. En la empresa tenemos una rama específica para hacer ensayos y cuesta un montón llegar a las agroquímicas, porque nos dicen que un producto ya está aprobado, pero en el caso específico del avellano no, y no se sabe cuál es la dosis”, comenta.

El gerente agrícola de AgriChile, Eugenio Ulrici, coincide con esa falencia y cree que está pendiente complementar el crecimiento de plantaciones con el aporte de universidades, centros de investigación y otras entidades que ayuden a mejorar la productividad y calidad, para lo cual su empresa está trabajando con Inacap y SNA Educa.

“Esperamos en el mediano plazo poder contar con un centro de innovación y competencias que nos permita innovar en la técnica del cultivo, y experimentar con las variedades con las que contamos hoy”, proyecta Eugenio Ulrici.

PROMOCIÓN 

Esta temporada, la cosecha de cerezas sumaría 34 millones de cajas, 79% más que en la campaña anterior, que cerró en 19 millones. El aumento se esperaba desde hace un par de temporadas, pero eventos climáticos impidieron que ocurriera.

Por eso estos días serán la prueba de fuego para los cereceros, que obligará a tomar decisiones como ampliar la capacidad de algunas exportadoras y esforzarse más en la promoción en China. “La idea es aumentar el consumo de quienes ya lo hacen, para que coman más veces en la temporada chilena, y que los que aún no han comprado cerezas chilenas se animen a hacerlo. En China hay bastante recordación de la marca de Chile y eso es un gran logro que hay que sostener”, asegura Cristián Tagle, gerente comercial de la exportadora San Francisco Lo Garcés y presidente del Comité de Cerezas.

En las nueces, este año invertirán US$ 1,3 millones en promoción en India e igual monto en Corea, definidos como mercados estratégicos para los volúmenes de fruta que vendrán, especialmente en 2019, donde se espera un alza de 20% en la producción.

“India tiene una festividad en octubre donde se hace una canasta de regalos con frutos secos y EE.UU. no alcanza a llegar con su nueva cosecha. Nosotros llegamos con fruta fresca y este año nos dieron la preferencia y creo que la vamos a seguir teniendo”, dice Di Cosmo.

En Corea, la apuesta va por recuperar el terreno que Chile tuvo hace algunos años con la nuez partida, donde hoy solo tiene el 7% de participación.

FOCO EN LA CALIDAD

La calidad de la fruta es un tema central y la carta de presentación de Chile. Por eso, no descuidarla es un desafío transversal. Los productores y exportadores de nueces ya tienen establecidas normas de calidad y un manual de la nuez, mientras que en las cerezas el tema está en manos de cada exportadora, y en las avellanas, de cada productor.

“Gran parte del crecimiento de Chile y de la aceptación del mercado ha sido por la calidad, y tenemos que incentivar a toda la industria a trabajar para mantenerla”, afirma Nicolás Di Cosmo.

En las avellanas, un desafío clave es diversificar la comercialización, y la calidad también es fundamental. “La actividad comercial con Ferrero funciona bien, pero no podemos ser proveedores de un solo comprador, y para eso tenemos que contar con buena cantidad y calidad. Tenemos que agruparnos y abrir puertas”, propone Reyes.

Las cerezas viven una realidad distinta. Hasta ahora el control de la calidad depende de cada empresa, y ante el aumento de fruta aparecen cuellos de botella.

“La calidad es una suma de detalles y cada uno tiene un impacto. Eso nos obliga a tener una logística de cosecha con gente especializada y a ser aún más eficientes en las plantas. Hay un sinnúmero de tareas que abordar”, asegura Cristián Tagle.

El gerente comercial de la exportadora Prize, Ricardo Aspillaga, coincide en que aumentar la capacidad de proceso es un desafío.

“Van a faltar plantas. Las empresas grandes lo tienen súper claro y van a invertir, pero había que esperar a que esto pasara. Este año no se han visto mayores problemas en mano de obra en la cosecha, pero sí en embalaje, porque están todas las plantas a full capacidad”, comenta, y detalla que en Prize tienen proyectos para crecer en esa área.

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